Relato navideño

Nunca olvidaré aquel 24 de diciembre.

Nunca olvidaré lo que sentí.

La noche anterior resplandecía con un fulgor extraño. Llevaba todo el otoño esperando a este día. En otoño, los vientos susurraban cosas secretas mientras las hojas rojizas bailaban entre sí hasta morir en el frío suelo de piedra. Pero en invierno, la nieve caía como maná del cielo, teñía toda mi ciudad de un blanco brillante, marmóreo y esponjoso.

tumblr_inline_nghxkurEB41sk1okp.jpg

La noche anterior a Nochebuena, bajo una luna embarazada y lechosa, apenas podía dormir. Nochebuena y Navidad siempre eran sinónimos de reuniones familiares largas y agradables, ante el calor de la lumbre y copiosas cenas. Incluso a pesar de haber abandonado mi edad tierna hacía tiempo, seguía emocionándome como una niña de seis años.

Esta época significaba luces, alegría, carestía de espacio para lo malo. Significaba ver a esa tía un poco gruñona y a ese primo que hacía meses que no veías y con el que reías por cualquier estupidez. Y sobre todo, ver a mi abuelo Vincent. Era mi mejor amigo, siempre me estiraba de los mofletes, tuviera la edad que tuviera, lloraba si le dabas un abrazo y te daba dinero a escondidas para que pudieras degustar tus chocolatinas favoritas. Una excitación creciente se apoderó de mi yo de veinte años en cuanto me levanté el día 23.

Mi desayuno me esperaba como cada mañana. Mi madre, en lugar de darme un beso, estaba de espaldas a mí, fregando los platos a pesar de que se reducían a dos tazas y varios cubiertos y esta tarea era típica para ella o mi padre realizarla por la noche. En la radio, se escuchaba el inicio de “This Christmas”, de The Temptations. Mi madre seguía sin mirarme.

-¿Mamá?

Vi sus hombros contraerse en cuanto mi voz rompió el silencio que reinaba en la estancia. Mi padre no estaba. Por fin, mi madre se dio la vuelta. Tenía las mejillas encendidas y los ojos teñidos de rojo. Era evidente que había estado llorando.

-Mamá ¿qué te pasa? -pregunté, algo asustada, mientras sostenía la taza caliente con la mano.

Ella me miró largamente y se sentó a mi lado.

-Karin. -empezó, tragando saliva. -Mira, el abuelo Vincent se ha puesto muy enfermo. Lo han llevado al hospital. Tu padre está con él.

La taza se resbaló de mis manos, pero por suerte pude detenerla antes de que cayera al suelo y se rompiera en mil pedazos, como estaba sucediéndole a mi mente en ese momento. Pero eso sí que no pude detenerlo.

¿Nunca habéis notado cuando las lágrimas quieren salir por los ojos pero tú no quieres? Esa lucha interior que hace estremecer tu cuerpo y que enmudece hasta tus pensamientos. Una fuerza súbita emerge del fondo de tu garganta y te aprisiona las cuerdas vocales, retorciéndolas a su antojo.

-Pero… ¿es grave? -pude articular con la voz más impasible que pude fabricar y aun así, sonó drásticamente rota.

Mi madre me acarició el hombro mientras buscaba las palabras adecuadas.

-Sí, es grave. Lo siento, Karin. -ella también trataba de poner su mejor tono, pero fue inútil.

Esa mañana volví a tener seis años, porque me derrumbé sobre el regazo de mi madre y no cesó de llover en mis ojos hasta que me hundí en la oscuridad del sueño.

christmas-girl-photography-Favim.com-161936.jpg

Anuncios

2 Comentarios

  1. Siento que siempre hay algo que le quita magia a la navidad. Y es que pienso, que por alguna u otra razón, no todo el mundo es feliz en estas fechas… Este relato: un triste y maravilloso ejemplo.

  2. Siento que siempre pasa algo que le quita magia a la navidad. Y es que, pienso que no todo el mundo esta feliz en estas fechas… Este relato es un triste y maravilloso ejemplo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s