Ríndete

Suena a tópico. A topicazo del bueno. No te rindas. No te rindas. Lo escuchamos muchas veces. A pesar de que subestimáis profundamente el significado de esas tres sencillas palabras, no siempre son la solución a todo. NO. TE. RINDAS. En días que lo ves todo oscuro, ni siquiera una frase tan simple te saca de ese tenebroso pozo que nos fabricamos nosotros mismos.

large (2)Por eso yo te digo. Ríndete. Ríndete de una vez. Asume que eres humano, que no eres perfecto y mucho menos una especie de minidiós. La perfección ésa que anhelabas es una quimera. No pasa nada ¿vale? Tú no eres tus éxitos. No hay nada más valiente que reconocer un fracaso.

El fracaso es un gran cabrón, pero también un desconocido e infravalorado maestro. Es un traje que podemos llevar con orgullo, pero sin dejar que nos ahogue.

La experiencia es madre de la ciencia. Y en este caso, la experiencia es madre nuestra. Es raro que todas las cosas salgan bien, o al menos, como nosotros queremos. (¡Me gusta que los planes salgan bien!) Pero la realidad es que… no siempre es así. Es más, nos esforzamos y apenas llegamos a una meta pequeña y alejada del objetivo final. Y es cuando lloramos, nos frustramos. Y la gente ajena al problema, esa gente fan de mantras, nos dice: “Vamos, no te rindas”.

large (3)

Pues yo te digo que basta. Ríndete. Déjate caer sobre una cama de hierba fresca y aspira su aroma. Dicen que no debemos encariñarnos del suelo, pero nada malo puede pasarte en un lecho de hierba. Ríndete y envuelve tu cuerpo en una manta, ponte unos calcetines y reflexiona. O no pienses. Dedícate a existir sin más durante un lapso de tiempo indeterminado. Preocúpate de cuando fue la última vez que cuidaste un poco tu alma. De cuando fue la última vez que tus ojos se cerraron con paz. De cuando tuviste la oportunidad de pararte a ordenar tus ideas.

¿Lo has intentado? ¡Bien! ¿Lo has conseguido? ¿No? Bueno ¿y qué más da? Tendrás más oportunidades. Es muy bueno esforzarse. Pero ¡eh, basta! A veces es bueno descansar para coger mucha más fuerza. A veces reconocerse pequeño es lo que te hace más grande.

large (1)

Tal vez alguna vez te hayan dicho que eres un fracasado, que no sabes hacer nada y que te morirás siendo un fracasado. Que si no lo intentas, eres una mierda y que si lo intentas y no lo consigues, es como si no hubieras hecho nada. Pero lo que no saben es que se equivocan. No te obsesiones con intentar algo que te sale mal. Párate un momento, piensa. Piensa en qué haces mal, o si realmente es algo difícil. Y cuando tu cuerpo se ha rendido, una luz de paz se enciende, se activa. Y eres más rápido, más fuerte y más eficaz en la segunda vuelta. Hasta que vuelvas  a caer y te des cuenta que la vida es eso: caídas y levantadas, sin pausa pero sin prisa. Así que ríndete, sin remordimientos. Y luego recógete el pelo y cómete el mundo, porque estamos hecho para ello incluso aunque al principio solo podamos saborear una pequeña parte de lo que anhelamos.

A veces es bueno rendirse. Así que ríndete. Ríndete, para en un futuro, poder rendir.

 

Lucía B.

Anuncios

6 Comentarios

  1. Me encanto, tienes mucha razón… No somos perfectos, nadie lo es y muchas vece nos tocara caer, pero como dices, luego nos levantaremos a comernos el mundo.

  2. Bravo Lucia!! Una vez más, impecable! Gracias por tanta inspiración. Abrazos desde Bs As.

  3. Lucía, te percatas de que cuando describes ese lecho de hierbas y esa postura fetal bajo la manta con calcetines gruesos, es la perfección? ¡Cómo puedes decir en un mismo escrito tan hermoso esa mentira de que no somos perfectos! Paradoja… que una creyente en aquél que dijo “Sean perfectos como lo es mi Padre… Aquél que sea perfeccionado llegará a ser como yo” (la Verdad dice que existe la perfección) Cometemos EL ERROR mayor cuando NO VEMOS (ciegos o no queremos ver?) la VERDAD porque la queremos o nos acostumbramos a creer verla afuera. Está en nuestras propias narices del Espíritu la perfección…y a ella debemos dirigir todos nuestros segundos de vida para alcanzarla y ser víctimas de la más grande sentencia del Universo: ¡Los tomaré de mí mismo!

    • Al revés. Somos perfectos para Dios, porque nos ama. Pero somos imperfectos, heridos por el pecado. Te recomiendo que antes de darme lecciones, al menos seas más docto que yo. Ir de sobrado no te servirá de nada, pues yo acepto que no lo sé todo, que no poseo la verdad absoluta. Yo creo que somos imperfectos y Dios nos ama por ello. Debemos see mejores con Su ayuda. Que tengas una buena tarde 👍🏻👍🏻

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s