¿Pesadillas a domicilio?

   Recuerdo la primera vez que me visitaste. Era pequeña. Demasiado como para incluso rememorar mi aspecto. Apareciste en la forma de un laberinto. Yo me perdía en él. Aun me pierdo. Luego aparecías en formas monstruosas, repugnantes, sin rostro. Tenía miedo. Venías sin avisar, de improviso. Sin yo pedirte que vinieras. Sin encargarte para llevar y tomar. Hacías viajes de ida y vuelta a mi habitación e    instalabas el terror nocturno en mi mente. tumblr_m7xvijBOXB1r5mmhlo1_1280

  Ahora te pido que vuelvas. Lo sé. Suena masoquista. Suena a locura pasajera. Pero no…

 Porque los buenos sueños se acabaron para mí. No quiero más. Descuelgo el teléfono, marco los números: una de pesadillas para la habitación rosa, la de la joven de veinte años que se despierta triste porque descubrió que su perfecto sueño se quedó en eso: un sueño. En las pesadillas al menos te sientes perseguido, o acorralado o sueñas que suspendes un examen…  y luego te despiertas, en tu cama: a salvo. Pero los buenos sueños… son fugaces y tan falsos como las pesadillas; al despertarte y verte sola, abandonada y triste, es un golpe mucho más duro.

  A veces desearía no tener ni sueños ni pesadillas. Tan solo sueño a secas. Tan solo un descanso merecido a mi alma turbulenta, a mi mente cansada y a mi corazón encogido. Soñar no es malo. Pero es malo soñar ahora. Malos tiempos, diría Amelie.

   Ya he decidido. Creo que he terminado de leer el menú. Operadora, no cuelgue; tráigame una de dormir bien. tumblr_l9h93tcuyr1qb1skao1_500_large1

 

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